La coca

Desde que los españoles llegaron a América trataron de documentar todo acerca de la diversidad de ritos, creencias, plantas y animales que encontraron en esta nueva tierra. Por eso desde el siglo XVI en adelante fue posible conocer los textos que relataban los usos que le daban los indígenas a la hoja de coca. Además, gracias a ellos fue que se generalizó y se promovió el uso de esta planta no solo para quitar el cansancio y la sed -que era el uso habitual que le daban las culturas precolombinas-, sino también para calmar el hambre de los trabajadores indígenas, con lo que lograban jornadas de trabajo más largas sin gastar más dinero.

La coca era considerada por los chamanes y sacerdotes una planta de poder que los conectaba con diversos mundos, poniendo en comunicación a todos sus seres. Por eso la utilizaban en rituales de adivinación, curación de enfermedades y ofrendas. El proceso para optimizar los efectos estimulantes de la planta era mezclar las hojas secas con la cal guardada en el poporo, masticando todo junto en su boca. A este acto se le conoce como
mambear, aunque en la actualidad el consumo de la hoja se hace de diversas maneras dependiendo de la región.

Según la documentación histórica existente, fue un médico quien trató de implementar su uso en el continente europeo, sin embargo, el largo viaje al que se sometía la planta de coca hacía que esta perdiera sus propiedades y no fuera tan llamativa como el tabaco o el cacao. Solo hasta siglos después, cuando supieron conservarla, cultivarla y estudiar sus propiedades, fue que decidieron incorporarla en la sociedad. Y no era para menos, ya que la hoja de coca posee grandes cualidades nutritivas, es rica en vitaminas A, C y E, tienen más fibras que algunas legumbres, y le aporta proteínas, calorías y calcio al organismo.

Existen diversas formas de consumir la hoja de coca, bien sea por medio de infusiones de té, en vinos elaborados industrialmente o como aromatizante o saborizante de bebidas energéticas que potencializan su efecto estimulante y analgésico. Industrialmente también se produce harina de coca y es utilizada para preparar variedad de comidas y pasteles que contribuyen a disminuir los niveles de colesterol, regular la glucosa y la presión sanguínea, y combatir la depresión.

En el mercado se pueden encontrar galletas de coca, aromáticas, cremas que alivian dolores de las articulaciones o inhiben el dolor de las heridas y/o fracturas, aceites que regeneran y suavizan la piel y hasta gotas homeopáticas. Por eso es importante reconocer que la hoja de coca es una planta medicinal, cultivada en diferentes lugares de la región andina, que puede crecer hasta los 1200 msnm y se encuentra sobre todo en las regiones calientes y amazónicas. Sirve para tratar enfermedades físicas, restaurar la energía y equilibrar el metabolismo.

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